África, la cuna de la civilización, será el interesante escenario donde tendrá lugar la quinta entrega de Resident Evil, una saga cada vez menos fiel a las raíces del survival-horror que parece haber iniciado una ruta turística de pesadilla alrededor del mundo, convirtiendo a sus habitantes en criaturas monstruosas sin distinción de raza y nacionalidad.

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Esta globalización del miedo que está experimentado la exsaga de los muertos vivientes de Capcom, ha sido no obstante perversamente manipulada por ciertos colectivos, los cuales han evocado a la ignorancia y al sensacionalismo barato acusando a Resident Evil 5 de racista solamente por el hecho de que los enemigos son negros, olvidando el pequeño detalle de que en el cuarto episodio fueron hispanos y en los tres anteriores de raza blanca.

Pero dejemos de dedicarle atención a quién no la merece y centrémonos en la aventura que supondrá el regreso del valeroso Chris Redfield, que junto Jill Valentine y a los malogrados miembros de los STARS nos hizo pasar una experiencia inolvidable en la mansión Spencer, hace ya doce años nada menos, en pleno despertar de la Playstation de Sony.

La mejor forma de definir Resident Evil 5 es llamarlo un Resident Evil 4 con esteroides, dado que el parecido entre ambos juegos es sonrojante, tanto en su control y su sistema de cámaras como en el diseño y comportamiento de sus enemigos o incluso su escenografía, por mucho que su nuevo productor el experimentado Jun Takeuchi nos quiera hacer creer que nos encontramos ante una obra innovadora.
Trailer oficial Del juego